Epílogo
Gracias a los que llegaron hasta acá, por viajar conmigo.
Todo tiene su final.
Llegar hasta acá es cumplir la meta que se trazó hace casi un año y medio: publicar cada semana un artículo sobre mi vida. Cincuenta años, cincuenta palabras, cincuenta historias.
No soy nadie para muchos, pero para mí soy todo. Lo único que conozco desde siempre.
Escarbar mi memoria, ser y estar en el pasado para escribir en presente, buscando postergar el futuro, ha sido un viaje del héroe.
Hoy se termina este libro, pero no la vida. Hoy se pone punto final a una historia que siempre será de puntos suspensivos.
Somos eso: lo que fuimos, lo que recordamos, lo que hicimos, pero también lo que vendrá.
Dicen que una cosa es pensar que se es capaz de correr una maratón y otra muy distinta es correrla.
Pasa lo mismo con un libro. Al menos con el primero.
Solo al poner este epílogo final uno entiende el camino recorrido. Uno mira para atrás y sonríe.
Escribir es ser feliz. Para mí fue una etapa feliz, disciplinada, de fondo. Fue encontrarme con ese Andrés que me esperaba en la infancia queriendo ser escritor, ponerlo frente al espejo y decirle: mirémonos.
Hoy sé que se puede ser. Hoy sé que estoy aquí, poniendo final a lo que siempre quise hacer. Hoy nazco de nuevo.
Ahora, imprimir el libro. Oler sus páginas, sentir mis dedos sobre ellas, y sonreír. Verlo allí, en mi biblioteca, no como un acto de ego, sino de valentía y disciplina.
Un acto donde hay lectores que no conozco pero que ellos si me conocen. Lectores que tienen la pista de lo que soy, y que decidirán si siguen buscándome y buscándose.
Toda escritura es una búsqueda.
Escribir es sonreír para siempre.
Escribir es saber que nunca será tarde todavía.
Bogotá, Diciembre 29 de 2025.


Hay viajes inolvidables, inspiradores, emocionantes, felices; viajes que igual te arrancan una carcajada o una lágrima, pero que decididamente te transforman. Nunca vuelves a ser el mismo que partió al inicio.
Este libro es uno de esos viajes.
Brindo por este viaje generoso en el que nos has permitido acompañarte y asomarnos al ser que eres: sin saberlo, has descubierto partes de nosotros mismos. Gracias mil, Andrés, amigo, socio, hermano. Que vengan muchos más viajes.
Pues si el libro va a estar en papel, necesariamente debe haber un ejemplar en mi biblioteca